sábado, 20 de junio de 2009

Bravery.

En el ocaso de un incomprensible averno
siempre listo, siempre eterno.
Mis ojos observan al sol muriendo
y las fronteras del desierto se van rompiendo.
Ante mi mirada se derretìan los cielos
junto con versos de cuentos que no pude leer
Y las montañas me envolvìan en quietud
mecièndome en su còmoda altitud.
Me elevo a lo nuevo
y no vuelvo, no quiero volver.
No quiero bajar de esta infinidad.
Quedarme a erosionar
quedarme a crear, en este, mi lugar.

4 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

sera que es comodidad y seguridad lo que hace que te quedes en tu lugar?

Silvio dijo...

El ocaso de un averno siempre suena como que lo mejor está por venir.

septiembre-serpentario dijo...

el vertigo, me parece, es que es una comidad, más que una comodidad... un interesante "lugar" para estar.