lunes, 30 de junio de 2014

Información importante

La intensa luz del sol que se asoma por una grieta.
El aleteo de los pájaros, siempre apurados.
El olor a pasto.
El viento trayéndome sutilmente el sonido del tren.
El momento exacto del atardecer en el que se encienden las luces de la ciudad, y la magia que realiza el amanecer al apagarlas.
El rechinar de una puerta al abrirse, y la sonrisa que espera del otro lado.
Aún cuando estoy estudiando, el mundo me parece inevitablemente hermoso.-

jueves, 5 de junio de 2014

Señor diablo, los regresos no son tan malos!



Se conoce como Brujos a aquellos hombres capaces de realizar magia. Capaces de producir a través de ciertos instrumentos resultados que escapan a la lógica. Y después de anoche puedo afirmar que es cierto.

Recuerdo perfectamente el momento en que conocí la banda. Leí sobre ella en una revista de rock en la que se hablaba de la campaña que venía haciéndose hace tiempo para que volvieran. Bastó con escuchar "Fin de semana salvaje" mientras hacía otras cosas para enamorarme, y generar en mí un gran deseo de que esa vuelta se haga realidad. Pasaron los años, regresaron muchas bandas, y aunque nunca creí que ellos fueran a hacerlo, siendo fieles a su estilo inesperado y directo, hace unos meses sencillamente reaparecieron, con un tema "nuevo" bajo el brazo, una estética intrigante, y sin ningún tipo de justificación, ya que nadie la necesitaba. Generaron con su regreso una desesperación en miles de personas que anoche acudieron sedientos de esa magia que se había terminado hacía más de quince años y que la mayor parte del público no había podido experimentar: todos querían estar más cerca, que tocaran más temas, y poguear más fuerte.
Apenas sonaron los primeros acordes, comenzaron a demostrar que seguían pudiendo hacer magia: usando sonidos aleatorios, impacto visual, y el feliz contraste entre energía desquiciada y técnica perfecta nos llevaron por una travesía entre la violencia más pura y el misticismo de quienes manejan el arte como una extensión de sus cuerpos, sumos sacerdotes dándonos a entender que estábamos presenciando el comienzo de algo trascendente.
Después de una seguidilla de temas más que inesperada salimos del trance y volvimos a la furia que quedó...trunca.
Así como Nirvana cuando vino a la Argentina no tocó la emblemática "Smells like teen spirit", Los Brujos tomaron una decisión intrigante como todo lo que hacen: no nos dieron el gusto de regalarnos la canción que es mito, que se dice inspiró "Very Ape"...no, no tocaron Kanishka. Y lo explicaron, al despedirse anunciando crípticamente "esta es la puntita del iceberg". Con esas palabras, como quien termina un conjuro, el hechizo se rompió y todos despertamos, volvimos a la normalidad exceptuando el hecho de que queremos más que esa pequeña y casi perfecta dosis de música y delirio místico.

Ayer Los Brujos nos demostraron que siguen siendo capaces de hacer magia, y a medida que rememoro el show de anoche sus últimas palabras cobran verdadero significado: aquella despedida no marcó el final del recital, sino el inicio de un hechizo más poderoso, duradero e intenso que el que se dio durante la hora en la que tocaron: ahora sólo deseo volver a verlos estallar sobre un escenario, escuchar ese hipnótico bajo, y cantar furiosamente la canción que todos estuvimos esperando y nunca llegó.

Ahora sé que me fui del Centro Cultural Recoleta en un trance, y sólo hay una manera de despertar de él, pero al momento, puedo afirmar que después de tanto esperar, finalmente, fui embrujada.