Seguì caminando sòlo para darme cuenta que caminaba a un costado mìo y seguìa cada movimiento mìo con atenciòn.Parè mi marcha hacia ninguna parte con curiosidad, aunque algo irritada por tener que detenerme.Aùn sin saber dònde tenìa que ir, mi paso era apurado y ajetreado.
Me pidiò un encendedor, que no tenìa, asì que hice un fuego entre mis manos con una chispa salida de un cartel de publicidad, y luego de que el cigarrillo empezara a arder, le preguntè què hacìa ahì ademàs de fumar. Me dijo que no lo sabìa pero buscaba algo que no podìa llegar a tocar, y necesitaba manos nuevas.
Tirè el fuego de las mìas a un cesto, le deseè suerte y seguì con mi camino, para que me tomara del brazo y me preguntara cuàl era mi nombre.
No pude contestarle, algo impedìa que las palabras salieran de mi boca, asi que alargue mis manos y formè un arco con el aire que saliò entre ellas sin saber si eso funcionarìa.Las palabras aparecieron, pero no podìa verlas, ya que se escondìan cada vez que volteaba la cabeza y no podìa ver que habìa escrito.
Ahì fue cuando recordè què hacìa en ese lugar.Le agradecì al hombre que seguìa miràndome fascinado, y me di vuelta ciega a mis propias palabras para seguir mi camino.
Ya habìa hecho unos pasos cuando escuchè una pregunta que provocò que me detuviera nuevamente y lo mirara contrariada y sin respuesta:
-Pero al final, de què color es el viento?
/Tàcita/
No hay comentarios:
Publicar un comentario