viernes, 15 de agosto de 2008

Sueños Circulares

Fui cerrando los ojos con difiultad, ya que estaban llenos de làgrimas, y estas a ciertas horas de la noche, arden sobre la piel caliente.Y volvì a abrirlos ya estando en aquel submundo, situado en alguna regiòn màs lejana de lo que creìa.El cielo estaba pintado de un anaranjado furioso, violento, pero no habìa ni rastros de algùn astro que le diera ese tinte, el suelo era àrido y nada habìa, o al menos nada que yo pudiera distinguir.Despuès de un tiempo que pudieron haber sido segundos, minutos, horas o existencias enteras, comencè a ver una sombre sobre mi cuerpo que firme, contemplaba aquel paisaje avernal.Era un àguila que recorrìa aquel firmamento en trayectorias circulares alrededor mìo.Desde la nada misma, escuchè una voz que taciturna me advertìa que despertarìa pronto, y que algùn lìquido debìa pasar por mi garganta cuando lo hiciera, sino me ahogarìa sin remedio.No pasaron segundos hasta que abrì los ojos bruscamente, con un acceso de tos irrefrenable.Nuevamente làgrimas brotaban, pero no por la misma razòn que antes, sino por la ausencia de aire que experimentaba.Me tomò un tiempo recuperar el aliento y brindarme falsas calmas,pero no tardè mucho en dormirme nuevamente.La escena se reprodujo como una copia exacta de lo vivido anteriormente, inclusive cuando despertè entre tos y la conocida desesperaciòn de un ahogado.Sentìa mucho frìo, y no querìa levantarme de mi cama, aunque no me sentìa segura allì, la extraña sensacion de esta atrapada en un vano sueño me invadìa.Fueron muchas las veces que pasò durante esa noche, hasta que mi temor superò al frìo,y al calor, y fui a buscar lìquido para saciar mi sed de cordura, sentido, tranquilidad.Extrañamente, en mi trayecto escuchè voces, escuchè aplausos y susurros que me obligaron a acelerar mi marcha, aunque no demasiado, ya està la costumbre de escuchar lo que nadie escucha.Volvì a recostarme para llegar nuevamente a aquel desèrtico lugar, donde sòlo sentìa calor, y luego de todo lo que ya habìa visto, despertè.Tomè mi copa, bebì el agua, la tos cesò y volvì a dormirme, para repetir el ciclo, que siguiò hasta que el verdadero astro entrò por mi ventana y me viò beber con avidez de la copa por ùltima vez.Ya habìa llegado el dìa y habìa terminado mi sueño circular.



/Tàcita/

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