martes, 9 de septiembre de 2014

Grace

23 de Agosto de 1994. Kurt había muerto, la música estaba desorientada, todavía conmocionada por la noticia cuando llegó un lamento hermoso, que hizo temblar a los pocos afortunados que pudieron escucharlo. 
Grace, se llamó, y estaba lleno de canciones enormes. Tan grandes que permitían sumergirse en ellas, nadar hasta su profundidad y quedarse ahí, arrullado por la melodía, hipnotizado por las palabras que surgían.

Desde la primera vez que lo escuché, este disco fue metiéndose por debajo de mi piel hasta llegar a ese punto en el que todo es incretidumbre excepto lo que escuchaba: esa voz repleta de emoción, que apunta directo al pecho y arranca tristeza, amor, desesperación, ira y paz en su estado más puro. 
Humano pero perfecto, despojado de toda máscara, profundo, desgarrador, y demasiado real.

Grace es, para mí, el disco más dolorosamente bello que haya escuchado en toda mi vida, y creo que tanto esta obra maestra como su autor, eran demasiado hermosos para este mundo.
Y como Jeff Buckley era demasiado hermoso para este mundo, este fue su único disco. Decidió quedarse viviendo en las canciones que había creado, el único lugar con belleza suficiente para contenerlo. Así existe desde allí, volviendo cada vez que comienzan sus susurros en Mojo Pin, invitando a quien lo escuche a acompañarlo a recorrer esos mares de vino de lila que cantó, bebió y nadó.

Tan triste, tan hermoso, tan real.-


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