Tiene dientes afilados, y manos pegajosas que me rozan y se adhieren a mi esencia.
Se imprime en mi piel, queda impregnado en mi aroma, cambia mi textura, mi presencia.
Es brillante, pero no refleja, encandila y no ilumina.
Sus tacos repiquetean por el pabellón de mi oído, ese paso maligno me lastima.
Mira de reojo, observa cauteloso, se regodea mordisqueando mi boca, mis acciones.
Se sirve de mis sentidos como manjar, habita en mis labios, en mi lagrimal.
Mata los colores en mis paisajes, todo lo bueno lo come con saña...deja huesos y migajas.
Perdòname por morder sin querer comer, por rasgar sin querer matar.
Perdòname por oscurecer sin pensar en aclarar, por escapar sin querer parar.-
1 comentario:
Estamos en los mismos lugares, en las mismas calles, en las mismas camas...
Estamos ahí solos, pero estamos todos
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